Alexis de Tocqueville diagnosticaba que la democracia era el gobierno del hombre medio. Walter Lippmann que era el gobierno de la opinión pública. Ahora la democracia ha pasado a ser el gobierno de los ineptos: ineptocracia.
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En 2020 publiqué un ensayo tituladoIneptocracia naranja, con tan mala fortuna que a la semana se declaró el confinamiento de la población por la epidemia de COVID y el agravante de que el editor hizo caso omiso de mi recomendación de publicar una edición digital de la obra. Pasados unos años de su publicación, rescato en este blog algunas ideas de ese ensayo que considero que siguen vigentes o que son valiosas. El lector juzgará si es así.
Esta entrada de mi blog aborda, en breves apartados numerados, una serie de patologías, lacras o vicios que afectan a todos los partidos y, en general, a la política española. Mi objetivo es contribuir a que la ciudadanía tome conciencia de los males que afectan a los partidos por dentro y exija cambios que hagan posible una mayor democratización interna. No se trata de un asunto de poca importancia. Los partidos no son una organización más pues, como recoge la Constitución, constituyen el instrumento fundamental para la participación política y son pieza clave para la salud democrática del país.
Me serviré, a veces, de conceptos y métodos propios de lo que Paul Ricoeur llamó «filosofía de la sospecha», desarrollada, en sus focos de interés respectivos, por Karl Marx, por Friedrich Nietzsche y por Sigmund Freud. Intento llegar al origen de acciones y estrategias políticas nocivas para la sociedad, interpretándolas como síntomas y expresión de la voluntad de personas que tienen determinados intereses. Estas personas han ido favoreciendo valores y estrategias que es preciso desvelar. Estas estrategias han estado enmascaradas por falsificaciones, falacias e ideales engañosos. Como en el método genealógico de Nietzsche, he tratado de investigar los valores que dirigen las acciones, quiénes están en el origen de esos valores y qué intereses tienen. Como en el concepto de ideología de Marx, hemos de ir más allá de lo que los políticos y «sus» partidos dicen de sí mismos porque generalmente se trata de idealizaciones, de una representación deformada e incluso invertida de la realidad. Antes bien, he querido indagar en el perfil e intereses de esas personas. Un aforismo resume lo que estoy exponiendo: «la verdad de las marionetas está en las cuerdas».

